Luego de la Segunda Guerra Mundial, Europa vislumbra un nuevo comienzo en su historia; un comienzo en las distintas áreas de la sociedad y la cultura. Era un empezar de cero en todos los ámbitos… el arte no era la excepción. “Debieron pasar unos tres años antes de que Europa, en gran parte semienterrada bajo sus propios escombros, resurgiera para la música”.
Anteriormente, con el Régimen Nazi, las vanguardias se vieron amenazadas ya que los músicos adheridos a tales movimientos eran considerados “degenerados”. El Régimen del Tercer Reich abogaba por una música Nacionalista Alemana teniendo como referentes a L. Van Beethoven, Richard Wagner y Richard Strauss. Es así como se trunca la efervescencia de la creación musical y varios artistas tuvieron que exiliarse. Solo pocos músicos se adaptaron como Hans Pfitzner y Carl Orff, entre otros.
En la Unión Soviética, se censuraba lo que consideraban el “Formalismo Musical”, es decir, aquellas obras donde no se daba prioridad a la cualidad de transmisión de contenidos e índole propagandística e ideológica en la música. El régimen ruso abogaba por la música que seguía las tradiciones Folklóricas; se obligaba a los compositores a crear obras que exaltaran la lucha revolucionaria y socialista en lenguaje realista, inteligible, basada en canciones populares y armonizadas con el sistema tonal tradicional. “Tras la muerte de Lennin en 1924 y la concentración del poder bajo la figura de Stalin, la vida artística de la Unión Soviética se hizo de una manera acorde y la Unión de Compositores Soviéticos, creada en 1932, absorbió a las demás organizaciones profesionales (…) La Asociación de Músicos Proletariados rechazó la música contemporánea y tachó a los clásicos de burgueses; para ellos, música rusa era la que el campesino podía adivinar y gustar fácilmente.” Músicos como Khachaturian, Kabalevski, Prokofiev y Shostakovisch estuvieron en actividad durante dicho período (1932-1953) y establecieron relaciones tensas con el gobierno dictatorial en cuestión.
Los compositores formalistas fueron acusados de no comprometerse con el régimen soviético, que exigía que toda obra de arte tuviese un contenido simbólico acorde al movimiento político que detentaba el poder. La ausencia de simbología fue tomada de hecho como una simbología, la del no compromiso.
Pero al finalizar la Segunda Guerra Mundial, la modernidad europea expiró para dar paso a la época que se avecinaba. Los paradigmas modernos habían terminado de caer, el ideal de Progreso, estandarte preciado de épocas anteriores, había sido pulverizado con las dos guerras del siglo… el proceso evolutivo se convulsionó en los planos ideológicos, científicos, técnicos y por supuesto, en los lenguajes artísticos. “Durante la segunda guerra, la actitud condenatoria y la persecución nazi hicieron que muchos artistas plásticos y músicos emigraran al continente americano, especialmente a los EE.UU., aportando nuevas corrientes, estilos y generando un nuevo pensamiento estético”.
Los compositores buscan construir el arte sonoro rompiendo definitivamente con la tradición, dando un paso más adelante que las vanguardias de la primera mitad del Siglo XX. Se preocuparon por centrar su mirada en el holocausto, la bomba atómica y la carrera armamentista entre las dos nuevas potencias mundiales; Estados Unidos y la Unión Soviética. De ahora en más, la desestructuración social y política del mundo iba a verse reflejada más que nunca en la música. Si en la primera parte del Siglo, las corrientes y movimientos de vanguardia se oponían a la Primera Guerra Mundial, las nuevas estéticas de la década del ´50 apuntalarían sus dardos hacia otra cara de esa realidad; las consecuencias de las guerras.
Ahora bien, el centro neurálgico de la vanguardia de la música de la postguerra era Darmstadt, una ciudad alemana en la que varios músicos con inquietudes creativas comunes se alistaron en los cursos de composición. Estos cursos eran impartidos en verano, realizados entre 1946 y 1955. El objetivo era explotar los postulados de la Segunda Escuela Vienesa y tomaron a Webern como el eje de la evolución. Desde allí comenzaron a cuestionar con más brío que las vanguardias anteriores otros parámetros de la música como la textura, el sonido, las formas, etc.
Siendo que la expresión artística del arte sonoro sufría mutaciones y las necesidades estéticas no solo iban en aumento sino que también se complejizaban, la notación musical sufrió una revolución. Aparecen nuevos símbolos y las partituras se convierten en grafías analógicas donde se evidencia una manifestación más subjetiva de la lectoescritura musical y hasta una evolución plurilecturista de la notación convencional.
Siguiendo con Darmstadt, muchos músicos como Messiaen y Várese y Stockhausen presentaron sus obras que terminaban por hacer añicos los parámetros musicales establecidos desde el Barroco. Es con la obra de Oliver Messiaen, “Modo de valores e intensidades” que se da inicio al Serialismo Integral donde todos los parámetros del sonido se someten a la serialización, es decir, el compositor organiza en secuencias (series) los elementos constitutivos del sonido. Pierre Boulez fue el representante del Serialismo Integral Francés.
Como ya dijimos anteriormente, luego de la Segunda Guerra Mundial, se solidificaron dos bloques líderes, EE.UU y La Unión Soviética, los cuales propiciaron la famosa Guerra Fría en la cual se estimuló la competencia tecnológica dedicada a lo militar primero, y a lo civil después., surgiendo así las primeras computadoras que luego se transformaron en elementos indispensables de nuestra actual vida cotidiana. Trasladándonos a Alemania, en la Música Electrónica, los compositores de Darmstadt encontraron el vehículo ideal para sus propuestas; fragmentaron el sonido, lo distorsionaron, lograron planos sonoros diferenciados con aparatos electroacústicos, etc. Pero fue hacia 1950 con la Escuela de Colonia, también en Alemania, donde se registran verdaderos aportes. La música Electrónica experimentó con sonidos producidos por instrumentos electrónicos, por cintas magnetofónicas y así lograron alcanzar rangos sonoros impensados y que no podían ser ejecutados por instrumentos convencionales. Compositores como Herbert Eimer, Karlheinz Stockhausen, Luigi Nono, Luciano Berio y Bruno Maderna, entre otros experimentaron con este tipo de música.
La “Nueva Música” comenzaba a expandirse por toda Europa. La Escuela Francesa de música generada por aparatos electroacústicos desarrolló la Música Concreta, aquella donde se graban sonidos de la naturaleza, ruidos de la ciudad, de la industria, etc., y posteriormente es manipulado electrónicamente. A la cabeza de ésta Escuela destacan Pierre Schaeffer, Oliver Messiaen, Edgar Várese y Pierre Boulez. Estos compositores utilizaron el “Collage”, el cual, según Michels, permite la unión de materiales distintos y diversas técnicas de una forma nueva en el arte.
La Escuela Norteamericana trabajó sobre sonidos tomados de instrumentos convencionales y la voz humana, los cuales eran procesados posteriormente. Sus máximos representantes son Otto Luening y Vladimir Ussachevsky.
En fin, la Música Electrónica, establece una gran ruptura con una de las figuras más establecidas en el campo de la performance musical; excluye al Intérprete y Ejecutante ya que se instala “una nueva modalidad en el vínculo compositor-público”.
El siglo XX se caracterizó en el campo artístico, y por ende también musical, por su impronta experimental. Si bien todas las vanguardias poseen el germen experimentalista y transgresor en su esencia, a mediados de la centuria, las tendencias estéticas diversas (Música Electrónica, Aleatoria, etc.) configuraron el panorama con la totalidad de la rebeldía artística. La llamada Música Aleatoria, utiliza al azar como factor determinante en una obra musical. John Cage encabeza la lista de compositores experimentalistas en donde la indeterminación es la columna vertebral de su repertorio. Es increíble pensar que solo él se atrevió a usar un elemento de la música poco explorado por la música tradicional, y el cual ni siquiera las vanguardias anteriores tuvieron en cuenta… el silencio. Con su obra 4´33´´, Cage desafió a los intelectuales y pensadores de la época provocando una reacción poco plausible en el día de su estreno.
La improvisación es otro de los elementos implementados en la Música Aleatoria, ya que el intérprete tiene cierto grado de libertad para la ejecución de una obra musical en cuestión. La espontaneidad va de la mano con el aspecto improvisatorio debido a que el intérprete tiene la posibilidad de crear en el momento mismo en que realiza la ejecución. Como dice Waldemar Axel Roldán: “Una composición aleatoria puede comenzar no precisamente donde lo indica el compositor, sino en el lugar que en el momento de la ejecución disponga el intérprete. Y todo el resto de la composición está también librado a la voluntad del ejecutante.” Es así como la música experimenta con otros recursos eliminando así al estructuralismo en la música. La aleatoriedad era el antídoto contra la tendencia al hipercontrol en la música, había llegado la “ilusión del descontrol total”. Los compositores más representativos fueron John Cage, Krzystof Pendereki, Luciano Berio, Karlheinz Stockhausen, entre otros.
Y llegamos así a uno de los últimos movimientos de vanguardia que permitió a los compositores romper, o al menos poner en jaque, a uno de los factores que evitan que el sonido permanezca estático. El Minimalismo logró congelar y suspender la música, convirtiéndola en un suceso espacial. En palabras de Pola Suárez Urtubey, el Minimalismo “no se trata de una música para ser escuchada, sino para meditar, dentro de una concepción orientalista”. Los compositores americanos de la década del ´60 buscaron utilizar elementos musicales mínimos, células melódico-rítmicas que se repiten a lo largo de toda la obra. Es así como con éstas recurrentes repeticiones melódicas se convierten en una reacción contra la complicada música de la posguerra a través de la simplificación de los materiales sonoros. Terry Riley, Philips Glass, Le Monte Young y Steve Reich son los compositores más importantes de ésta corriente.
El proceso evolutivo de la música no se trunca totalmente luego de la década del ´70 aunque cobra más vida, fuerza y presencia colosal la música Masiva, apuesta máxima del Mercado. La música Pop, Rock y derivados que comenzaron a surgir en la década del ´50, empiezan a monopolizar la audición cotidiana y colectiva en la sociedad. Diferentes experimentos musicales se irán haciendo cada vez más personales, dejando de ser movimientos donde se alineaban varios compositores. Las corrientes de vanguardia como escuelas o movimientos dejarán de ser tales para convertirse en innovaciones de índole personal y subjetiva. El avance en la música provoca el progresivo alejamiento del público rompiendo el diálogo con los oyentes.
La música comienza a ser afectada por el multiculturalismo y se da el fenómeno de la fusión con melodías, ritmos y armonías de otras culturas, articulando procesos texturales de diferentes estilos y sonoridades exóticas con aspectos tradicionales del sistema occidental. La música masiva utilizó los parámetros tradicionales de la música occidental para establecer el contacto y vínculo con el público, aquellos que los avances de las vanguardias habían resquebrajado.
Síntesis de las Vanguardias Musicales de la Segunda Mitad del Siglo XX
Serialismo Integral: Música basada en los postulados de Schoenberg, Berg y principalmente Webern en la que se serializan todos los parámetros del sonido; altura, intensidad, timbre, duración, textura, modos de ataque, etc. Se buscó el control y estructuralismo en la música; la determinación y pautación eran características de ésta corriente. Los principales compositores fueron de la Escuela de Darmstadt como Oliver Messiaen, Luigi Nono, Pierre Boulez y Karlheinz Stockhausen.
Música Electrónica: Surgida hacia 1950 en Alemania con la invención de la banda magnética en la cual los sonidos son generados por electrónicamente ofreciendo mayores posibilidades creadores y ámbitos sonoros impensados hasta el momento. La figura del Intérprete es suprimida ya que la ejecución está dada por la generación electrónica del sonido. Herbert Eimer, Karlheinz Stockausen, Luciano Berio, Luigi Nono, Gyorgy Ligeti, Witold Lutolawsky, Bruno Maderna entre otros son compositores alistados en ésta corriente.
Música Concreta: Surgió en Paris en paralelo a la Música Electrónica y basó sus experimentos en la manipulación del material sonoro ya existente a través de medios electroacústicos. Los sonidos del contexto urbano, de la naturaleza son combinados, manipulados y elaborados en estudios a través de una selección, transformaciones y el collage. Principales compositores: Pierre Schaeffer, Edgard Várese y Oliver Messiaen.
Música Aleatoria: llamada así a la música en la cual el azar y la indeterminación son los factores determinantes en la obra. El Intérprete tiene cierto grado de libertad para crear en el momento y organizar la ejecución según lo disponga en el transcurso de la misma. Los compositores más destacados en ésta corriente son John Cage, Charles Ives y Karlheinz Stockhausen.
Minimalismo: Surgido en Estados Unidos en la década del ´60. Los compositores utilizan una célula melódico-rítmica que se va repitiendo a lo largo de la obra con algunas modificaciones progresivas en un intento de paralizar la música. Es un retorno a la sencillez y simplificación en el campo de la composición musical. Terry Riley, Philips Glass y Steve Reich son los compositores más representativos de ésta vanguardia.
Por Diego Emanuel Díaz
Bibliografía
• Albet, Monserrat, “La música contemporánea”, Editorial SALVAT, Barcelona 1973, pág. 56
• Castro, Ricardo de O. “Las formas musicales a través de la historia”, Ediciones AULA TALLER, 2005
• Ferreras, Cristina, “Culturas estéticas contemporáneas”, Buenos Aires, Puerto de Palos, 2003
• Fischerman, Diego “La música del siglo XX”, Editorial PAIDOS, 2004
• Gómez Daniel Alejandro, “John Cage, el orden en el público aleatorio” de opusmúsica.com Revista de Música Clásica N° 13, Marzo 2007
• Helguera, Luis Ignacio, “La música contemporánea”, Consejo Nacional para la cultura y las artes, Dirección General de Publicaciones, D.R. 1999
• Marco, Tomás, “Atonalismo y Expresionismo” extraído de la conferencia de prensa “El pensamiento musical del siglo XX” en la página www.canalsocial.net
• Michels, Ulrich “Atlas de la Música II”, Editorial Alianza, cuarta reimpresión, 1998
• Noblejas, Antonio, “La música soviética del Siglo XX”, artículo extraído de Portalmundo.com
• Rojas, Cristian Guerra, “Ruptura en la música del siglo XX”, de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile
• Roldán, Waldemar Axel, “Música II”, Bs. As. GZ Editores, 2006
• Russolo, Luigi, “El Arte de los ruidos”, del Manifiesto Futurista, Milán, 11 de Marzo de 1913, EDIZIONI FUTURISTE DI POESIA, Corso Venezia 61, Milano
• Urtubey, Pola Suárez “Historia de la música”, CLARIDAD, 2007
miércoles, 16 de septiembre de 2009
Suscribirse a:
Entradas (Atom)